Comprender un texto al nivel preciso y adecuado

Comprender un texto al nivel preciso y adecuado

El afirmar que la lectura es fundamental en la formación integral del individuo puede parecer un retoricismo, tal como suena iterativo asegurar que la lectura nos permite aprender –en el sentido lato del término- o nos permite desarrollar competencias productivas –como el hablar o el escribir-. Sin embargo, hablar del hábito lector y de la comprensión lectora nunca estará demás; especialmente, si se trata de proponer una nueva estrategia o de profundizar en el tema.

Leer y comprender implican la conjunción y la puesta en práctica de los diversos niveles de la lengua: el nivel fonético-fonológico, el nivel sintáctico, el nivel semántico o el nivel pragmático.

Centrémonos en este último nivel, que es uno de los más importantes al momento de comprender un texto. El nivel pragmático implica -entre tantos aspectos- el saber enciclopédico, la intención del emisor del mensaje, el contexto que rodea al emisor y al receptor, etc. Los términos “actos del habla”, “fuerza ilocutiva” y “efecto perlocutivo” nunca nos han sonado más comunes.

Pongamos un ejemplo para explicar la importancia del nivel pragmático y su implicancia en el proceso de la comprensión lectora. Imaginemos a dos amigos mirando un partido de fútbol. El goleador de uno de los equipos, un tal Ibáñez que también es el goleador del campeonato de la liga local, ya ha metido cinco goles en lo que va del partido y está a punto de patear un penal. La tensión sube y uno de los amigos –confiado y sonriendo- le dice al otro: “Ibáñez mete goles hasta con la mano”. El amigo, que es el receptor de dicho mensaje, escucha y contesta: “Eso es falta, no se puede meter un gol con la mano”.

El ejemplo ilustra claramente la importancia de uno de los rasgos esenciales del nivel pragmático al momento de leer o escuchar un enunciado: entender la “intención” del emisor del mensaje. Uno puede constatar que sintácticamente un enunciado está correcto, puede entender el significado de cada palabra y hasta el significado global de la frase, pero necesita entender la intención del emisor para comprenderlo verdaderamente. En el caso del ejemplo, es que Ibáñez no fallará el penal.

Por lo mencionado en los párrafos anteriores, en toda secuencia didáctica de lectura, obligatoriamente tiene que hacerse alusión a la intención del que escribe y el alumno tiene que aprender a reconocerla para comprender correctamente un texto, al nivel preciso y adecuado. La lectura constante hará que los alumnos automaticen estos saberes y se hagan más expertos al momento de leer e interpretar cualquier texto.


Josué Suárez
Coordinador de Comunicación
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